La historia de Akshan
Akshan actúa desde las sombras en lugar de la primera línea, evitando que lo noten hasta el momento en que él decide dejarse ver. Trata el sigilo como un arte, uno construido en torno a calcular el momento de su reaparición en lugar de evitar el combate por completo, y se mueve entre el peligro con una confianza que se percibe más como carisma que como imprudencia.
Su sentido de la justicia es personal y bastante literal: los malhechores responden por lo que han hecho, y Volverse Renegado marca a cualquiera que mate a uno de sus aliados como un objetivo con el que vale la pena ajustar cuentas. Si logra derribar a ese enemigo marcado, su pasiva le permite traer de vuelta al aliado caído en lugar de simplemente vengarlo, lo que es un tipo de justicia más rara de lo que ofrecen la mayoría de los justicieros. Pelea Sucia añade daño adicional y un escudo a cada tercer golpe contra un campeón, y sus ataques básicos disparan un tiro extra además de eso, así que una pelea contra él tiende a descontrolarse más rápido de lo que sugiere el intercambio inicial.
Avengerang y Vaivén Heroico están diseñados para la movilidad en torno a una pelea y no para quedarse plantado en ella, permitiéndole golpear y reposicionarse antes de que alguien pueda fijarlo; el gancho le permite balancearse alrededor del terreno y disparar mientras lo hace, y luego soltarse antes o salir despedido si choca contra algo sólido. Merecido convierte un bloqueo prolongado en un único disparo de ajuste de cuentas que escala según la salud que le falta al objetivo y no según la armadura que lleva. Opera desde Shurima, un escenario que el registro describe como un imperio enterrado cuyos antiguos guerreros divinos están empezando a despertar, lo que da a su cruzada en solitario contra los canallas un trasfondo mucho más grande de lo que tendría de otro modo. Otras figuras vinculadas a ese mismo desierto, incluido Azir, insinúan cuánto está despertando bajo la arena que él pisa.
Galería de arte de Akshan


