La historia de Rammus
En realidad nadie sabe qué es Rammus.
Algunos lo llaman semidiós. Otros insisten en que es un oráculo sagrado, o directamente lo desdeñan como una bestia deformada hasta su aspecto actual por magia errante. Rammus nunca se ha molestado en zanjar el debate. Envuelto en un caparazón con púas y sin revelar nada, se limita a seguir avanzando por las dunas de Shurima —un antiguo y glorioso imperio del desierto ahora sepultado bajo la arena, cuyos ascendidos guerreros divinos empiezan a despertar de nuevo—, indiferente a la teoría que tenga más seguidores en ese momento.
Se juega casi exclusivamente como tanque en la top lane y, pese a su aspecto de bestia, se alimenta de maná; esa indiferencia es una armadura en sí misma. Caparazón con Púas, su pasiva, le otorga Daño de Ataque adicional que escala directamente con su Armadura y Resistencia Mágica: el caparazón no es solo protección, es la fuente de su fuerza. Bola Rodante lo acelera hecho una bola hacia sus enemigos, dañando y ralentizando a todo el que quede atrapado en el impacto, y también sirve para recorrer terreno rápido o escapar de una pelea perdida. Enrollarse en Bola Defensivo le permite adoptar una postura que aumenta enormemente su Armadura y Resistencia Mágica mientras devuelve daño a quien le ataque. Provocación Enloquecedora obliga a un campeón o monstruo enemigo a lanzarse imprudentemente contra él, y Slam Ascendente, su definitiva, lo hace saltar por los aires antes de desplomarse sobre una zona objetivo, dañando y ralentizando a los enemigos, con un derribo añadido si aterriza mientras ya rueda con Bola Rodante. Provocar a un enemigo cerca de una torre aliada convierte la propia estructura en un arma involuntaria contra él, y al final de una partida Rammus puede desmarcarse por completo de una pelea perdida para derribar torres por su cuenta. En el momento en que cae Enrollarse en Bola Defensivo, sin embargo, sus estadísticas bajan muy por debajo de las de un tanque normal, y la alta Armadura que suele acumular sirve de poco contra quien inflige daño mágico. Otras figuras shurimanas, desde el sepultado guerrero divino Azir hasta el carroñero Akshan, al menos tienen orígenes sobre los que la gente está de acuerdo. Rammus no ofrece semejante consuelo, y no muestra interés alguno en darlo.
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