La historia de Gragas
Parece que nadie sabe de dónde salió Gragas en realidad. Apareció en el Freljord ya enorme, ya pendenciero, y ya buscando en sus yermos helados ingredientes para mejorar lo que sea que esté preparando en ese momento, un proyecto que nunca termina del todo, porque siempre hay una última mezcla esperando la siguiente tanda. Es un lugar extraño para ir a buscar algo que celebrar, dado lo duro e implacable que puede ser ese tramo de hielo y tribus en guerra, pero Gragas nunca ha dejado que su entorno le dicte el ánimo.
Trata los resultados como trata casi todo: con generosidad y sin mucha moderación. Gragas empieza peleas como otras personas empiezan conversaciones, y suelen resolverse siempre igual: una fiesta que dura toda la noche, unos cuantos destrozos materiales y todos los implicados un poco peor por la mañana. Esa secuencia es lo bastante fiable como para que su sola presencia se interprete normalmente como una advertencia: primero la juerga, después los escombros.
Su kit reproduce el mismo patrón en miniatura. Barril Rodante lanza un barril que se vuelve más peligroso cuanto más tiempo pasa antes de que alguien lo detone, Ira Ebria lo hace beber un trago de su propia brebaje para propinar un golpe más contundente, y Placaje Corporal es exactamente lo que parece: una embestida que termina con Gragas chocando contra el objetivo más cercano sin suerte y aturdiendo a todos los que lo rodean. Su definitiva, Barril Explosivo, es el mayor símbolo festivo de todos, ya que lanza un barril que empuja a cualquiera que quede atrapado en la explosión. La Hora Feliz, su pasiva, lo mantiene a tope curándolo cada vez que usa una habilidad, lo cual encaja con un Luchador-Mago que trata una pelea igual que trata una cuenta de bar: sin un límite real hasta que algo acaba por romperse. Repartiéndose entre la top lane y la mid, Gragas nunca parece quedarse sin ingredientes ni sin rivales dispuestos a ponerlo a prueba.
GaleríaArte de Gragas


