La historia de Karthus
Una canción suele ser lo último que oyes antes de que Karthus te encuentre, si es que oyes algo.
Es un espíritu inmortal de las Shadow Isles, y donde los vivos retroceden ante la idea de una eternidad sin estar ni vivo ni verdaderamente muerto, Karthus no encuentra más que belleza. Para él, la no-muerte no es una maldición de la que escapar, sino una unión que merece celebrarse, y trata cada aparición en el mundo mortal como una oportunidad para compartir esa convicción — normalmente llevándose la muerte consigo.
Otros errantes de las Shadow Isles, entre ellos Kalista, persiguen sus propios propósitos sombríos entre la misma niebla, pero Karthus se interesa menos por la venganza que por la ceremonia. Es menos un cazador que un apóstol, que difunde lo que considera la alegría de la muerte a cualquiera lo bastante desafortunado como para estar cerca.
Ni siquiera morir lo detiene. Muerte Desafiada, su pasiva, le permite seguir lanzando hechizos durante un breve periodo tras ser asesinado, una expresión bastante literal de un espíritu que nunca vio la muerte como un final. Devastar golpea un área con daño retardado y creciente que castiga a los objetivos aislados, Muro de Dolor reduce la Velocidad de Movimiento y la Resistencia Mágica de quien lo cruce, y Profanar le permite drenar energía de los enemigos cercanos mientras restaura su propio maná. Su definitiva, Réquiem, necesita un canalizado de tres segundos antes de golpear a la vez a todos los campeones enemigos del mapa — una nota final muy adecuada para alguien a quien nunca le han importado mucho los límites de una sola pelea, y menos aún los de una sola vida.
Se juega como mago, restringido a la calle central y dependiente del maná como casi cualquier otro lanzador de Runeterra, lo que hace que el resto de su kit parezca aún más extraño en comparación: un lanzador de hechizos cuyo rasgo más definitorio es su continua participación en una pelea después de haber muerto en ella. Incluso su canción, mencionada solo de pasada por quienes la han oído, parece importarle menos que el silencio que la sigue.
Galería de arte de Karthus


