La historia de Smolder
Smolder sigue siendo un crío para los estándares de los dragones, escondido entre los acantilados de la frontera noxiana bajo la vigilancia de su madre. Es el heredero actual de la línea de dragones imperiales de Camavor, aunque en este momento esa herencia se parece menos a un destino y más a una excusa para prender fuego a todo cuando tiene la oportunidad.
Es juguetón y le impacienta crecer, y se nota: cada nueva habilidad la trata como un juego que probar en lugar de un arma que dominar. Esa impaciencia es también su mayor debilidad. Sigue siendo un polluelo y, a pesar de todo el daño que ya puede hacer —prende fuego a cualquier cosa inflamable sin mucho esfuerzo—, no ha adquirido la cautela que un dragón mayor ya tendría.
Su kit está diseñado para ir creciendo hacia ese peligro con el tiempo. Práctica de dragón, su pasiva, se acumula cada vez que golpea a un campeón con una habilidad o remata a un enemigo, y esas acumulaciones hacen que Aliento superardiente y sus otras habilidades básicas golpeen más fuerte a medida que avanza la partida. ¡Achús! es exactamente lo que parece: un pequeño estornudo ardiente que estalla al contacto con campeones enemigos, mientras que Aleteo, aleteo, aleteo lo lanza por encima del terreno para bombardear a quien tenga menos vida. Su definitiva, ¡MMMOOOOMÁ!, llama a su madre para que escupa fuego desde arriba: un recordatorio de que, a pesar de su creciente poder, sigue siendo un polluelo que necesita apoyo. Su historia no está atada a ninguna nación en concreto como lo estaría la de un caballero demaciano o un soldado noxiano: joven como es, Smolder ya pertenece al mundo más amplio de Runeterra en sí, un dragón polluelo que apenas está aprendiendo dónde encaja en él. Clasificado como un híbrido de tirador y mago, se puede jugar en la calle inferior o en la central, y su reserva de maná alimenta todos sus trucos de escupir fuego sin importar dónde le deje su madre practicar ese día.
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