La historia de Riven
Riven ya no tiene una patria, y esa ausencia la define más que cualquier título.
Fue en su día una maestra de la espada en los ejércitos de Noxus, una soldado que se ganó su rango por convicción y eficiencia brutal, no por nacimiento ni favor. Esa trayectoria le valió una legendaria hoja rúnica, junto con una banda de guerra propia para liderar en el campo de batalla. Fue la invasión de Ionia lo que lo echó todo por tierra. Lo que presenció o le ordenaron hacer en ese frente rompió algo en su fe hacia el imperio al que había servido sin cuestionar, y cortó todos los lazos que le quedaban con Noxus. Ahora vive como exiliada en la misma tierra que una vez intentó conquistar, sin una causa que reemplace la que perdió, aun mientras corren rumores de que Noxus en sí se ha reconstruido en algo nuevo.
Su kit pelea como alguien que ya no tiene nada que perder. La Espada Rúnica se carga con cada habilidad lanzada, y sus ataques básicos consumen esas cargas para obtener daño adicional. Alas Rotas le permite encadenar hasta tres golpes con embestida en rápida sucesión, y el último empuja a los enemigos cercanos. Ráfaga de Ki sigue con una explosión que daña y aturde todo lo que esté cerca. Valor le da un breve paso hacia adelante que bloquea el daño entrante, útil para acercarse o escapar. Y Filo del Exiliado, su definitiva, potencia su arma con Daño de Ataque y Alcance adicionales, otorgando un único uso de Tajo de Viento, un golpe a distancia que le permite cerrar una pelea incluso más allá del alcance cuerpo a cuerpo.
No tiene barra de recursos que gestionar, lo cual encaja con un personaje que ya ha despojado todo lo demás que una vez la definió: rango, nación, causa. Lo que queda es la hoja, y la pelea frente a ella. En el resto del plantel, figuras como Ambessa y Cassiopeia todavía responden a Noxus, el imperio que Riven dejó atrás.
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