La historia de Ekko
Un Z-Drive construido en las calles de Zaun
Ekko creció en las duras calles de Zaun, y fue allí donde construyó el Z-Drive, un dispositivo de su propia invención que le permite explorar versiones ramificadas del mismo momento. En lugar de comprometerse con un único resultado, puede probar posibilidades hasta encontrar aquella en la que las cosas salen a su manera, y luego simplemente vivir esa versión, a la primera, siempre.
Libertad con límites
Ekko considera esa libertad algo de lo que disfrutar, pero deja de ser un juego en el instante en que las personas que le importan se ven amenazadas. Junto a los Firelights, usará todas las ventajas que le da el Z-Drive para protegerlas, y ese es el único terreno en el que su actitud relajada ante el peligro desaparece por completo. Su antigua amistad con Jinx es una de las pocas conexiones personales ligadas directamente a esa misma crianza en Zaun.
Su kit desarrolla la misma lógica de probar y corregir. Z-Drive Resonance, su pasiva, recompensa los golpes repetidos sobre el mismo objetivo con daño adicional y un estallido de velocidad contra campeones. Timewinder lanza una granada que ralentiza al impactar y retrocede en parte hacia Ekko, golpeando una segunda vez en el camino. Parallel Convergence divide la línea temporal para ralentizar a los enemigos atrapados en una anomalía retardada, y Phase Dive le permite rodar de forma evasiva hacia su siguiente ataque potenciado. Su ultimate, Chronobreak, es la expresión más clara de su poder: rompe su propia línea temporal, se vuelve inobjetivable y rebobina hasta un punto más seguro unos momentos antes, curándose al regresar — una herramienta en la que los jugadores se apoyan tanto en ataque como en defensa, ya que su daño puede ser considerable. Ekko se vuelve notablemente más débil en el tramo de tiempo posterior a gastar Chronobreak, y la zona de aturdimiento que deja Parallel Convergence tarda unos segundos en armarse, dando a un oponente alerta la oportunidad de leer el aviso y reposicionarse antes de que se cierre. Ekko es, en todos los sentidos, un luchador que se niega a aceptar un único mal resultado como definitivo.
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