La historia de Pyke
Se suponía que Pyke se ahogaría dentro del pez jaull que lo tragó, un arponero más perdido por el oficio que construyó los muelles de matanza de Bilgewater‘s. En cambio, volvió.
Lo que volvió
Lo que regresó de ese pez jaull no era del todo el hombre que entró. Pyke ahora se mueve por los callejones y los pasajes de Bilgewater —un puerto sin ley de piratas, cazamonstruos y contrabandistas, donde una fortuna puede cambiar con la marea— con habilidades que ningún arponero común tuvo jamás, cazando a los especuladores y explotadores que construyeron sus fortunas a costa de gente como él. Una ciudad famosa por cazar monstruos ha producido, sin darse casi cuenta, uno propio, y lo ha soltado contra los objetivos equivocados.
Cazar a los cazadores
Pyke ocupa un nicho poco habitual como support que lucha como un asesino, jugado en ese rol o de forma ocasional en mid, gastando maná para mantenerse un paso por delante de cualquiera que pueda esperarlo. Su kit refleja a un asesino que prospera sin ser visto: El regalo de los ahogados le permite regenerar el daño que ha recibido recientemente de campeones, pero solo mientras esté oculto para ellos, lo que explica por qué desaparece con Inmersión fantasmagórica —una explosión de camuflaje y velocidad de movimiento que se desvanece con el tiempo— en el instante en que una pelea se vuelve peligrosa. Ensartar huesos o apuñala a un enemigo frente a él o engancha a uno hacia él, y Resaca fantasma lo hace avanzar con un dash mientras un fantasma queda atrás, regresando para aturdir a cualquier campeón enemigo que cruce. Muerte desde abajo, su definitiva, lo teletransporta junto a un enemigo con poca vida para ejecutarlo, permite un segundo lanzamiento si mata y otorga oro extra al aliado que haya asistido. Cada herramienta sirve al mismo propósito: golpear desde las sombras, desvanecerse antes de que llegue la represalia y dejar que los explotadores de Bilgewater aprendan lo que se siente al ser cazado. Otros habitantes del puerto, desde Gangplank hasta Graves, conocen bien los muelles como para reconocer cuándo Pyke es quien está acechando.
Galería Arte de Pyke


