La historia de Lee Sin
Vista perdida, propósito encontrado
Lee Sin perdió la vista muchos años antes de las peleas por las que se le conoce hoy, y esa pérdida nunca se convirtió en la desventaja que sus oponentes asumen que debería ser. Se entrenó en las antiguas artes marciales de Ionia hasta dominarlas, canalizando la esencia del espíritu del dragón para enfrentar cualquier desafío que se le presentara. Proteger el equilibrio sagrado de su tierra natal se convirtió en el propósito que reemplazó su vista, y le ha dedicado el resto de su vida sin queja ni vacilación. Cualquiera que interprete su porte calmado y meditativo como debilidad tiende a descubrir lo contrario en el momento en que sus puños ardientes y sus patadas giratorias en llamas realmente llegan. Pelea tal como se entrenó: por principio, sin necesidad de ver a un oponente para saber exactamente dónde está.
Un kit construido en pares
Casi todo lo que hace Lee Sin viene en dos partes conectadas. Onda Sónica localiza a un enemigo a distancia y, si conecta, puede encadenar inmediatamente con Golpe Resonante para acortar la distancia entre ambos. Salvaguarda lo lanza hacia un aliado, escudando a los dos si el aliado es un campeón, y después puede enlazar directamente con Voluntad de Hierro para sostenerse contra daño físico. Tempestad envía una onda expansiva que sacude el suelo y revela a quien golpee, abriendo la puerta a Lisiar, que ralentiza a los enemigos atrapados en su estela. Su pasiva, Ráfaga, recompensa este ritmo directamente: los ataques básicos lanzados justo después de un hechizo ganan velocidad de ataque y devuelven Energía, así que un luchador que encadena bien sus herramientas nunca se queda realmente seco a mitad de pelea. Furia del Dragón, su definitiva, es la única habilidad que va por su cuenta, una sola patada giratoria que lanza a un objetivo hacia atrás, contra cualquiera que tenga la mala suerte de estar detrás de él en ese momento. Si se dispersan, pierde la mayor parte de su mordida; si se mantienen agrupados contra Lee Sin, rara vez falla.
Galería Arte de Lee Sin


